¡NO TE VENGAS ABAJO! PLAN DE CHOQUE CONTRA LA FLACIDEZ

Autor: | Categorías: Flacidez

Todos, en alguna ocasión, nos hemos desesperado frente al espejo preguntándonos si puede existir algo peor que eso que -en tono coloquial- solemos llamar la “línea de flotación” y que se traduce en grasa localizada, piel de naranja, acolchamiento cutáneo o celulitis.

Pero, más allá de estos acúmulos más o menos rebeldes que suelen llevarnos por el camino de la amargura, existe un inesteticismo cuyos efectos (habida cuenta de que repercuten en la totalidad de nuestro organismo) son más desoladores a nivel estético que las citadas afecciones. Nos referimos, por supuesto, a la flacidez, ya sea ésta devenida del envejecimiento biológico, de pérdidas abruptas de peso o de situaciones como el embarazo o nuestro generalizado estilo de vida sedentario.

Pero… ¿qué es exactamente y por qué se produce la flacidez?…

Técnicamente, la flacidez es la pérdida de la elasticidad y firmeza en la piel, ocasionada -entre otros factores- por la degradación de las fibras que la sostienen. Estas fibras, compuestas de colágeno y elastina, provocan -al deteriorarse- una disminución del tono de toda nuestra estructura dérmica facial y corporal, que se va transformando en blanda y carente de textura y que, irremediablemente, “cae” y pierde su aspecto natural.

¿Qué podemos hacer para combatir la flacidez?…

Actualmente no existe ningún método que, por sí solo, sea capaz de revertir la flacidez. Existen, no obstante, recomendaciones de estilo de vida y tratamientos estéticos y médico estéticos que -en sinergia- pueden mantenerla a raya. Entre ellos:

1. Modificación de los hábitos alimentarios, aumentando además el consumo de agua pura. Esto es, sin gases, edulcorantes ni saborizantes.

2. Instaurar en nuestro día a día un sistema de ejercicios aeróbicos que, además de permitir la oxigenación de nuestros tejidos, sea capaz de producir masa muscular que tense la dermis a través de la matriz extracelular.

3. Erradicar en lo posible -o reducir al mínimo- el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.

4. Recurrir a tratamientos que favorezcan la movilización y liberación de toxinas, como son los drenajes linfáticos manuales ó mecánicos.

5. Asimismo, aplicarnos en rostro y cuerpo sesiones de Radiofrecuencia, cuyo mágico efecto estimula la reestructuración del colágeno existente y la contractilidad de las fibras elásticas.

6. Por último, podemos acudir a tratamientos médico estéticos basados en la Intradermoterapia, donde -gracias a pequeñas microinfiltraciones-, los profesionales introducen en nuestro organismo sustancias regenerantes como el colágeno y la elastina, e hidratantes como el ácido hialurónico.

¿Podemos combatir también la flacidez desde dentro?…

Actualmente, existen suplementaciones orales ricas en colágeno y ácido hialurónico, que nos ayudarán a potenciar todo lo que hagamos contra la flacidez a nivel externo.

La nutricosmética, cuya tasa de consumo anual crecerá a nivel mundial entre los ciudadanos en torno a un 10% según datos conocidos recientemente, se postula como el mejor coadyuvante a la hora de implementar los tratamientos estéticos y hábitos de vida saludable que, en bloque, detengan y reviertan la flacidez facial y corporal.

En 180 the concept te proponemos el uso combinado de fórmulas como la E4, compuesta por un ácido vital en la producción de colágeno, la Rv1, cuyos aportes nutricionales disminuyen los depósitos de grasa y fortalecen la masa muscular y, por supuesto, la Rv6, formulada a base de colágeno y ácido hialurónico para retensar toda tu estructura dérmica.

El uso de todas ellas -pautado y supervisado siempre por un médico-, constituirán (junto a una buena rutina de ejercicios semanales y una dieta balanceada) los ladrillos esenciales a la hora de asegurar el sostén y la elasticidad de la piel así como la minimización de la molesta e inestética flacidez.