Las vitaminas: mitos y verdades en torno a ellas

Autor: | Categorías: Nutricosmética

Mi interés por la nutrición y por la nutricosmética como combinación necesaria para una dieta antiaging me ha hecho plantearme a menudo explicar el porqué de la importancia de las vitaminas. No hablamos de cualquier suplemento, sino de principios activos esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Sobre todo cuando leo ciertas afirmaciones sobre ellas. Hay mitos y verdades acerca de las vitaminas que es preciso desterrar o, al menos, matizar.

¿Qué son las vitaminas?

Las vitaminas son compuestos esenciales para el correcto funcionamiento del organismo ingeridos de forma equilibrada. No hay más que ver la raíz de la propia palabra, vita-, que es vida en latín. Sin las vitaminas, nuestra existencia no sería viable. Y otra cosa: la mayoría de ellas no las sintetiza el cuerpo humano, por lo que se hace imprescindible ingerirlas a través de la alimentación.

¿Por qué son tan importantes?

Las vitaminas son imprescindibles para multitud de funciones distintas del cuerpo: por ejemplo, para la formación de tejidos, para las células de la sangre, para las hormonas, el sistema nervioso… Es decir, sin ellas, o con bajas dosis, nuestro cuerpo se vería seriamente afectado. Por otra parte, en general, el resto de las vitaminas debemos obtenerlas del exterior; siempre, claro está, en las cantidades adecuadas. Pero eso lo veremos más adelante.

Cada una de las vitaminas cumple funciones esenciales en nuestro ciclo vital. Por poner varios ejemplos, la A fortalece el sistema inmune y fortalece huesos y dientes; mejora la vista y es un excelente antioxidante (antienvejecimiento); las vitaminas del grupo B mantienen el sistema nervioso en óptimas condiciones y, en consecuencia, mejora nuestro estado mental; la C, además de fortalecer el organismo en procesos gripales y de resfriado, es un neuroprotector y actúa eficazmente contra los daños que produce el paso del tiempo…

Mito y verdad 1: las produce el cuerpo humano

Mito… o casi. Solo una de ellas, la D, la puede llegar a sintetizar nuestro organismo, y siempre con la ayuda de la exposición a la luz solar. El resto las debemos tomar del exterior, bien mediante los alimentos, bien en forma de suplementos si las circunstancias así lo requieren. Frutas y verduras son en términos generales la mayor fuente de vitamina C y las del grupo B las podemos encontrar tanto en los alimentos de origen animal como en los cereales, legumbres, vegetales… En la mayoría de los alimentos encontramos más de una vitamina, pero aquí tienes un listado bastante completo de dónde se encuentran principalmente cada una de ellas.

Mito y verdad 2: son tóxicas

No en su justa medida. Aquí me detendría a valorar cada una de ellas. Hay, en esencia, dos grupos de vitaminas: las liposolubles (A, D, E y K), que se disuelven en aceite y se almacenan en los tejidos de nuestro organismo; y las hidrosolubles (la C y el grupo B), que se disuelven en agua y que, por tanto, salvo excepciones, se eliminan con mayor facilidad. Dicho de otro modo: las vitaminas liposolubles son necesarias, pero no hay que exceder la dosis, y las hidrosolubles, en principio, al eliminarse con facilidad por la orina no suelen resultar tóxicas si se toman en exceso (salvo la B3 o niacina, que puede causar una grave enfermedad llamada pelagra). ¿Quiere esto decir que es preferible no tomarlas? Ni mucho menos. El exceso de algunas vitaminas (hipervitaminosis) y la falta de cualquiera de ellas (hipovitaminosis) pueden ser motivo de enfermedades muy serias. Hay que tomar la cantidad precisa. Ni más ni menos.

Mito y verdad 3: tomar vitaminas rejuvenece

En general, es verdad. La vitamina A, presente en muchos vegetales y frutas de color naranja y rojo, se conoce también como retinol, un componente básico en muchas cremas de belleza; la C ayuda a la síntesis de colágeno el envejecimiento. Esta es la razón por la que muchas de nuestras fórmulas contienen vitaminas para potenciar el efecto antiaging que deseamos, siempre en unas cantidades saludables. 

Mito y verdad 4: es mejor consumirlas a través de alimentos frescos

vitaminas 01Como tal, esto es un mito. Respondo con otra pregunta: ¿es mejor la vitamina C de una naranja o la misma cantidad de vitamina C en un comprimido? En lo que a vitamina se refiere, es exactamente lo mismo. El compuesto químico que es la vitamina C no lo distingue el organismo; no sabe si viene de una naranja o de una sintetización química. Otra cuestión es todo lo que rodea a la naranja: la fibra, los azúcares… Ese aporte extra del alimento no lo tiene un comprimido de vitamina C. Pero ocurre otra cosa: si tenemos alguna carencia vitamínica porque no nos alimentamos correctamente, la vitamina necesita ingresar en nuestro cuerpo de alguna otra forma. Y añado: en última instancia, la vitamina sintetizada tiene un origen natural; cuanto mejor sea el ingrediente madre del que se extrajo, de mejor calidad será dicho principio activo. Y en 180 the concept utilizamos los mejores ingredientes para nuestras fórmulas: 100% naturales, sin ningún tipo de conservantes ni de colorantes, coherentes con nuestra filosofía de la nutrición saludable y libre de toxinas. 

En resumen: las vitaminas son absolutamente esenciales para nuestro organismo, se han de tomar en las cantidades precisas —ni de más ni de menos—, influyen directamente en la ralentización del proceso de envejecimiento y necesitamos tomarlas porque nuestro cuerpo por sí solo no las fabrica. Si te has planteado un tratamiento antiaging, en los centros certificados de 180 the concept te ofrecemos fórmulas con principios activos de la mejor calidad, que además de cócteles de vitaminas ajustados a tus necesidades te aportan muchos otros nutrientes esenciales para que el tiempo parezca no pasar por ti. Pide cita en el más cercano e infórmate sin ningún compromiso. Te aseguro que no te vas a arrepentir.

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