La dieta de la zona

El D. Sears, del cual os hablamos a propósito de la teoría de la inflamación, propuso una dieta que más que una dieta adelgazante al uso, es un modo de alimentarse para ganar en salud, lo cual repercutirá en nuestro peso. Se trata de la Dieta de la zona.

La dieta de la zona

Estar en la Zona es un concepto en el cual se alcanza en un estado de salud óptimo, en el cual nuestro cuerpo y nuestra mente pueden rendir con su máxima eficacia.

Para ello ciertas hormonas de las que os hablamos en el post anterior, las eicosanoides deben mantenerse dentro de una zona determinada para controlar la inflamación. Así el proceso de la inflamación se mantiene lo más reducido posible a través de la ingesta de los alimentos en las proporciones y cantidades adecuadas.

Es muy importante el aporte en cada una de las comidas de los macronutrientes:  Hidratos de Carbono (40%),Proteínas (30%) y Grasas (30%), así como el consumo de ácidos grasos esenciales Omega 3

Los ácidos grasos esenciales omega 3 suelen ser difíciles de adquirir en nuestra dieta en las proporciones adecuadas, por lo cual se recomiendan suplementos alimenticios como los de 180 the concept.

En esta dieta se controla de manera muy eficaz el consumo excesivo de hidratos de carbono de alto índice glucémico (azúcar, pan blanco, patatas y todos los alimentos elaborados a partir de harina blanca refinada), dado que éstos pueden producir un exceso de insulina y eicosanoides. Esto acaba produciendo un descenso de glucosa en sangre, que se transforma en grasa y que acaba traduciéndose en una inflamación de nuestro organismo y una mayor propensión a la enfermedad.

Al disminuir este consumo se tiene más fácil acceso a las reservas de grasa de nuestro organismo y disminuye la sensación de fatiga.

Ésta dieta además aconseja una serie de hábitos como realizar cinco comidas al día, para evitar la sensación de hambre y llegar a la siguiente comida con cierta ansiedad lo cual nos llevará a alimentarnos en exceso, beber al menos dos litros de agua al día, y  además nos invita a realizar ejercicio moderado como caminar, desaconsejando ejercicio fuerte que nos hace segregar cortisol.

Ésta dieta permite comer todos los alimentos deseados, carne, pescado, verdura, cereales, desaconsejando aquellos que no sean integrales y la harina blanca refinada.

Al ser una dieta no estricta y basada en una vida saludable, uno puede saltársela y realizar ciertas excepciones. Lo cual hace que sea de lo más fácil y cómoda de seguir.

Con una buena dieta no sólo lograremos mantener nuestro peso en los niveles adecuados, sino que podremos frenar la aparición de ciertas enfermedades y mejorar algunas ya desarrolladas. Así mismo mejorará nuestro estado de bienestar general, nuestro ánimo y nuestra atención.