¡SOS, necesitamos colágeno! Te contamos por qué

Autor: | Categorías: Nutricosmética Corporal

Todos hemos oído hablar del colágeno, pero es interesante detenernos en él y explicaros lo importante que es suministrárselo a nuestro organismo. Necesitamos colágeno por muchas razones: estéticas, por supuesto, pero también íntimamente ligadas a nuestra salud y bienestar. Hoy os contaremos las principales y qué podemos hacer para obtenerlo.

¿Qué es el colágeno?

Comencemos por lo básico: el colágeno es una proteína, la más abundante en los mamíferos (llega a ser un 25% del total de las proteínas de los mismos). Forma a su vez las fibras colágenas. Estas son el componente más abundante de la piel y de los huesos, por lo que es primordial mantener un buen nivel de dicha proteína en nuestro organismo. Necesitamos colágeno  más allá de la belleza.

Hablamos de un nutriente altamente presente en nosotros. El 80% de nuestros tejidos conectivos son colágeno. Una de cada cuatro proteínas son colágeno. Hay quien lo define como “el adhesivo del cuerpo”. Como ese pegamento necesario para que nuestros tejidos estén convenientemente unidos. En porcentaje, el 70% de nuestra piel es colágeno, y se encuentra también en un porcentaje casi idéntico en los cartílagos y, en menor medida, en órganos como los pulmones, el hígado, etcétera.

Necesitamos colágeno porque es vital para que todos nuestros órganos (la piel también lo es, no lo olvidemos). También para que nuestros tejidos mantengan su flexibilidad y elasticidad. Es responsable de la firmeza y elasticidad de las estructuras y esencial para mantener la hidratación.

Para qué necesitamos colágeno:

  • Necesitamos colágeno para frenar las arrugas. A partir de los 25 años comenzamos a dejar de producir colágeno. Esta disminución es mínima al principio (de ahí que a esa edad nadie tenga la necesidad de cuidarse en ese sentido), pero inevitable. Los primeros síntomas de esa pérdida los sufre nuestra piel. Comienzan a aparecer algunas líneas de expresión. La flacidez facial y corporal, ese descolgamiento de los tejidos que suele ser evidente a partir de los 40 años, sucede porque a partir de esa edad la disminución en la producción de colágeno se acelera. Las arrugas son el otro enemigo a combatir con esta proteína.
  • Necesitamos colágeno para que nuestras articulaciones sigan siendo flexibles. El colágeno interviene en la reparación del tejido cartilaginoso, presente en nuestras articulaciones; a menos colágeno, más rígidas y expuestas a enfermedades y lesiones están aquellas. También fortalece los huesos, por lo que nuestro esqueleto necesita del colágeno para mantener su juventud. También puede disminuir el dolor y la inflamación de las articulaciones y mejorar procesos como la artritis al reducir la rigidez que esta produce.
  • Necesitamos colágeno para  fortalecer cabello y uñas. Una cantidad insuficiente de colágeno afecta directamente a la reparación y crecimiento tanto de las fibras capilares como de las uñas. Si presentamos unos niveles bajos de esta proteína, nuestro cabello y uñas se romperán con mayor facilidad. La caída del primero aumenta y perderemos brillo y volumen. Por lo tanto, necesitamos colágeno para preservar la fortaleza de ambos.
  • Necesitamos colágeno para recuperarnos mejor. Además de los beneficios osteoarticulares de los que hemos hablado antes, el colágeno interviene de manera determinante a la hora de enviar energía a los músculos. Es vital para recuperarnos después de una sesión de deporte. Muchos deportistas lo consumen para evitar lesiones y reducir dolores. El colágeno aporta energía a nuestro organismo, en última instancia, y disminuye el cansancio y la fatiga.

La dieta para obtener más colágeno (y también para producirlo)

El colágeno es una proteína de origen animal. No podemos obtenerla de manera directa si se mantiene una dieta estrictamente vegana. Los alimentos más ricos en colágeno son:

  • Las carnes. El pollo y el pavo contienen cantidades muy interesantes de esta proteína.
  • Los huevos. Un alimento altamente proteico y, en consecuencia, fundamental para ingresar colágeno en el organismo.
  • El pescado. Aunque la mayor cantidad de colágeno se encuentra en su piel.
  • Los lácteos. Aunque conviene recordar que tienen un aporte importante de grasa

Pero si bien necesitamos colágeno, también podemos crearlo nosotros mismos a través de alimentos. Por ejemplo la vitamina C, es un factor imprescindible para producir esta proteína antiaging. Los cítricos, los frutos rojos, la papaya, la guayaba, el brócoli, el melón, los pimientos, las coles de Bruselas, etc. son algunos alimentos con un gran aporte de vitamina C con los que empujaremos a nuestro organismo a crear colágeno para mantenernos más jóvenes.

También preservaremos nuestro colágeno si…
  • Nos protegemos convenientemente del sol. El exceso de sol o tomarlo sin protección es un factor de envejecimiento que, además, ralentiza la formación de fibras de colágeno.
  • Mantenemos una vida activa. Está demostrado que el sedentarismo envejece en muchos sentidos, y también en lo tocante a la producción de colágeno. La actividad física hace que se promueva el flujo sanguíneo, la oxigenación y la puesta en marcha de los procesos orgánicos que estimulan la formación de esta proteína.
  • Dejas de fumar o evitas ambientes con humo. El tabaco no solo es nocivo para los pulmones: también envejece, y mucho, la piel. Si te preocupan tus arrugas tienes que dejar este hábito inmediatamente o, al menos, reducir drásticamente su consumo.
El colágeno de mejor calidad se llama rv6

necesitamos colageno rv6

La fórmula rv6  de 180 the concept es una combinación de colágeno y ácido hialurónico, lo que lo convierte en el aliado imprescindible para luchar contra las arrugas y la flacidez facial. También opera para mejorar la hidratación de la piel, es un antioxidante de primera, disminuye la celulitis, colabora en la firmeza en senos y glúteos, mejora los sistemas inmune y linfático. Como rv6 forma parte de numerosos tríos de fórmulas, lo encontramos presente para mejorar otras condiciones estéticas como las bolsas de ojos y ojeras, la piel seca o deshidratada (pero también sensible, reactiva, irritada o con rosácea), para mejorar las estrías y, en el plano del bienestar, para favorecer el descanso (y, de paso, la reparación de nuestro propio colágeno).

 

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